En este cortometraje la directora nos muestra, en medio del caos de una crisis humanitaria provocada por la pandemia por COVID-19, formas de apropiación de los cuerpos de algunas mujeres que deciden, durante estos tiempos turbulentos, dar a luz en sus propios hogares acompañadas por amigas y parejas.
Los hospitales al estar en capacidad máxima y con alto riesgo de contagio representan la oportunidad para que los hogares sean una pantalla, una pantalla de vida. El contexto actual ha determinado un sinfín de fenómenos de los cuales no todos terminan en una mala experiencia.